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Los heroes olvidados; Cuadrilla de reparaciones Comapa Díaz Ordaz.

  • Foto del escritor: LRD
    LRD
  • 14 abr
  • 2 min de lectura

El agua volvió, y no podemos dejar de mencionar a los heroes olvidados.


Fue el jueves cuando una tormenta cambió el ritmo habitual en la cabecera municipal de Díaz Ordaz. Lo que inició como una jornada marcada por lluvias terminó por convertirse en un problema mayor: la suspensión del servicio de agua potable.

A partir de ese momento, la rutina diaria se transformó. Tinacos vaciándose, cubetas convirtiéndose en recurso esencial y una constante pregunta en el aire: ¿cuándo regresará el agua?


El viernes y sábado transcurrieron entre reportes, molestias y la presión creciente de la ciudadanía. La falta del servicio no solo afectaba las actividades del hogar, también comenzaba a generar preocupación ante el inminente regreso a clases tras el periodo de Semana Santa. Sin agua, el lunes pintaba complicado.


Mientras tanto, cuadrillas de la Comisión Municipal de Agua Potable y Alcantarillado (COMAPA) trabajaban sin pausa. Las labores avanzaban bajo la urgencia de resolver una falla que ya no era solo técnica, sino social. Cada hora contaba.


Fue hasta la noche del domingo cuando finalmente se logró concluir la reparación. El anuncio llegó justo en el momento clave: horas antes del reinicio de clases. Para la madrugada del lunes, aunque no en todos los hogares de inmediato, el servicio comenzaba a restablecerse, permitiendo que escuelas y familias retomaran actividades con relativa normalidad.


Hoy martes, el panorama es distinto. El agua ya fluye nuevamente, aunque en algunos sectores aún se percibe baja presión mientras el sistema se estabiliza por completo.


Lo ocurrido deja más que una anécdota: evidencia lo vulnerable que puede ser la infraestructura ante fenómenos climáticos y cómo, en cuestión de horas, una comunidad entera que no está preparada para eventualidades puede verse obligada a adaptarse. Porque sí, el servicio regresó… pero los días sin agua dejaron claro que su ausencia pesa más de lo que a veces se reconoce.


También es justo reconocer el trabajo de los heroes sin capa, los olvidados de la historia, los trabajadores que integran la cuadrilla que, bajo condiciones adversas y con jornadas extendidas, lograron restablecer el servicio. Más allá de las críticas de las redes sociales y la presión, su labor fue clave para devolver a la ciudad algo tan básico como indispensable: El preciado servicio de agua potable.


Es de esperar que durante el proceso de llenado de la luguna, el agua tenga un tono turbio, en la medida que se asiente el polvo el agua que llega a los hogares se ira aclarando paulatinamente.

 
 
 

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